Recuerdo bien esa tarde de viernes, fui a ver una psicóloga y le hablé de que quería yo crearme una rutina porque siempre estaba enfrentado inestabilidad y que esa era la única constante en mi vida, (o esa creía), su respuesta me quedo grabada supongo que por que me sorprendió, ella me dijo pero si tú ya tienes una rutina… puede no gustarte o no funcionar como te gustaría, pero la tienes. Dirán que soy muy bruta pero en ese momento no lo entendí.

Creo que ahora que debí escoger mejor mis palabras, definitivamente yo tenía una rutina, una que me llevaba al caos una y otra vez, y el caos es lo que realmente estaba tratando de evitar.

Tiempo después descubrí que sentía atracción por las situaciones caóticas, fuera de control, porque me mantenían ocupada, muy concentrada en ello, y no en el creciente vacio, en sentir o estar dentro de mí misma. Me mantenía lejos de la introspección.

Para bien o para mal todos tenemos una rutina, algo que estamos acostumbrados y nos parece tan natural seguir esa rutina que incluso llegamos a creer que es un destino, que así es la vida, simplemente así son las cosas.

Las rutinas del caos no son menos complicadas que otras, y detrás de ellas siempre hay algún defecto de carácter que nos está desviando en su trayectoria, un defecto que se ha convertido en cómplice y al que incluso llegamos a proteger, con nuestra vida si es necesario. Crees que estoy exagerando? Has escuchado de algún familiar o amigo cercano eso de “DE ALGO ME TENGO QUE MORIR, NO?”, entonces uno entiende que es un hábito tan arraigado que podemos transformarlo a un destino fatal en lugar de hacer algo al respecto.

La victimización cuando las cosas no salen bien, el dejar las cosas para última hora, el concentrarte en otras personas cuando algo se pone difícil en tu vida también lo es, nuestras relaciones destructivas, nuestras pláticas innecesarias, nuestra forma de comer, nuestros vicios, son solamente hábitos, los hábitos que se crean con rutinas, y las rutinas buenas o malas nos llevan a los acontecimientos que luego nos decimos son inevitables.

Mi propuesta para ti hoy es sencilla, sabes cuáles son tus rutinas del caos?, las que te desvían lo que buscas, las que te hacen perpetuar un mal hábito, las que esconden un placer que luego se convierte en una pesadilla, las que te hacen callar el vacío…  No te digo que arrancarás tus rutinas del caos de la noche a la mañana, pero si te puedo asegurar que ahora puedes elegir si continuar por ahí o iniciar un cambio. Ahora sí dependerá solamente de ti!

Ahora cuentanos, sigues alguna rutina del caos? y por donde te gustaría iniciar el cambio?

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