No llegue a reconocer los aprendizajes que me dieron mis hijos justo cuando pasaron, creo que como a la mayoría de nosotros me tomo un tiempo realmente tener la claridad y ver las lecciones implícitas. Quiero contarte sobre mi primer aprendizaje como mamá. Richard, tenía pocos días de nacido, yo estaba hecha un caos, dormía poco, no entendía bien lo que estaba haciendo, en un estado muy de supervivencia, realmente esa criaturita tan pequeña había volteado mi vida. No podía ir a ningún lado sin él, no debía dejarlo solo nunca, y la sabiduría popular decía que cualquier descuido podría ser fatal. Me sentí tan vulnerable, tan pequeña ante una tarea tan colosal como mantener a otro ser humano con vida, me sentí tan ignorante, y creo que, por primera vez tan humilde, esta vez no me sacaría a flote hacer más, descansar menos o trabajar el doble.

Hay muchos mitos al respecto, recuerdo que antes llegue a escuchar a muchas madres y padres decir que ellos sacaron solos a sus hijos adelante y yo me pregunte como habían hecho para que fuera así, desde mi punto de vista incluso llevar al niño a una guardería es un tipo de soporte.

Criar a un hijo si toma una aldea, si es necesario hacer equipo, requiere de una familia. No me refiero únicamente al concepto de necesitar del apoyo de su padre… De repente sentí que necesitaba a mi madre como en muchos años no lo hacía, que necesitaba a mi padre, que necesitaba a mi hermana, que necesitaba a mi pareja. No estoy hablando de que tengan que estar todos los elementos de una familia tradicional, a veces la aldea la conforman tus amig@s, a veces tenemos que ir en la búsqueda de una tribu en una nueva ciudad, pero entendí que, si me aferraba a hacerlo sola, no podría.

Ahora ¿Qué tiene esto que ver contigo? Bueno probablemente al igual que yo al principio todo te resulte abrumador, que sientas que no tienes suficiente apoyo, o que el apoyo que tienes a la mano viene de personas con las que te resulta difícil convivir. Por lo que mi petición para ti, es que consideres estos tres factores:

  1. Confía: Parece que pensamos que solo nosotras podremos hacer las cosas bien, que no hay mejor persona para hacerlo que tú, y que de no ser así además estarás siendo negligente con tu hijo. No es así, no te hablo de dejar en el abandono total a tu bebe, sino de confiar en los cuidados de otra persona mientras tu regresas a ser humana, duermes, comes, o incluso te bañas, si el baño también se convierte un lujo con el recién llegado.
  2. Amor instantáneo: Hay madres que afirman que amaron a sus bebes desde el minuto uno, en mi caso no fue así, me sentía rara, veía a esta criatura que había estado en mi vientre, mi instinto me urgía a protegerlo, alimentarlo, y otras labores de pura supervivencia. Me tomo tiempo ajustarme mentalmente, dejar de sentir la culpa de no sentir lo que otras. Al fin, tomamos un ritmo y comencé a enamorarme de su maravillosa esencia.
  3. Disfruta el proceso: La carrera a ningún lugar es lo que vivimos en el día a día, cuando tu hijo llega cuesta trabajo bajarse de ese tren, pero debo recordarte, no hay nada de que escapar… Te propongo que veas esto como una experiencia única, (no hay dos hijos iguales). Este ser realmente irrepetible como tú, están en esto juntos, y este es el inicio de una relación de por vida. Saborear cada momento con sus dificultades y sus alegrías, sin tener más expectativas puede hacerte un mundo de diferencia.

Mi primer hijo me dio la primera de muchas lecciones, no soy una súper humana, tengo la responsabilidad de hacer lo mejor que pueda, pero sobretodo no soy especial en este aspecto, todos los humanos necesitamos unos de otros, por eso vivimos en grupos, por eso hacemos comunidades…

No era hora de hacerme la valiente, no era hora de ser soberbia, y por primera vez en mucho tiempo pude sentir compasión por todas las mujeres que en su momento han pasado por este proceso, por mi madre, por mi abuela, por las amigas que pasaron por esto mismo y que dejé de frecuentar porque simplemente ya no teníamos tanto en común… incluso sentí compasión por mí, no estaba mal bajar la guardia y confiar en los demás, confiar en que las cosas pasan justo como tienen que pasar.

Al ver hacia atrás ahora puedo ver lo importante que es reconocer los regalos de la maternidad, ser mamá me hizo sentir más humana, y por eso estoy infinitamente agradecida. Te deseo que el viaje sea tan increíble cómo ha sido para mí…

Con Amor…

Ana Laura

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3 respuestas a “Carta a una mamá primeriza”

  • Hola es increible como describes esta carta justo ,asi identico siento penetro todos mis sentidos que rudo es que fuerte y roble me siento al mismo tiempo abrumada .es un viaje sin retorno ya mi niño va cumplir dos años y siento que es rapido y al mismo instante un letargo estoy sola con el sin familiares sin tribu sin nada ya que estamos en venezuela viviendo una terrible falta de consciencia , pero aqui estoy echa una elefanta

    • Verónica, te entiendo, la maternidad es el asombro y al mismo tiempo el sentirte abrumada, trata en lo posible de conseguir una tribu, incluso puede ser en línea, nosotros estamos en mudanzas constantes, pero trato de hablar con mis amigos y familiares constantemente. Además estoy en un grupo (en facebook donde puedo hacer preguntas sobre lo que sea que me este preocupando) eso ayuda con la sensación de aislamiento. Además poco a poco vamos conociendo otras personas que están en esa misma frecuencia, pero no ha sido fácil, ya que cuando menos lo esperamos llega el siguiente cambio… Espero de verdad que encuentres el apoyo que necesitas. Besos para ti y tu peque.

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